Anoche soñé contigo


 

Anoche soñé contigo

 

Por Víctor Alejandro Cabrero González.

ENSENADA, BAJA  CALIFORNIA

02/JULIO/2002

 

¡Que curioso…, anoche te soñé,

y en la mañana tú recuerdo

aún me acompañaba…!

¡De sorprendido pasé a furioso…

pues me acordé de ti!

 

¡Debo de ser veraz,

durante la insignificancia de mi día

admito que te pensé más!

¡Pero mi mente necia

con cobardía asaz,

buscó la amnesia como rápida vía!

 

No sé que significas en mí…,

….¿O tal vez si?

 

¡Recuerdo que asustados,

aunque desinhibidos de pasión huimos…!

¡Que mientras persistimos en amores prohibidos

a inocentes herimos….!

 

¿A qué habré de recordarte, ingrata,

cuando ya no somos los que fuimos?

 

¡Entre más te pienso y te repienso

como gastada y milagrosa oración,

más turbación inunda mi ya apenada

sinrazón!

 

¡Eso sí, no cruzaremos más, amada,

ni la mirada ni el camino!.

 

¿Qué me arrastra, pues,

a escribir estas palabras sin destino?

 

¡Mira que ya han pasado

algunos amores desde que te ví…

tantos haberes ha…,

tanta ternura dí…,

que la mirada pícara

de tus hermosos verdes ojos

son ya humo para mí!

 

Si ni el borracho licor me obliga a recrearte.

Si ni tu arrepentida ausencia me hace llorarte,

Si ya no doy bocadas al viento en busca de tus labios..,

de tu piel.., de tu aliento..

 

¿A que vienes entonces, intrusa, a fastidiarme?

 

¡A pesar de que el polvo del tiempo encubre

como cómplice mi enredarme contigo,

todavía el pundonor sonroja el arrebatarte conmigo!

 

¡Y mi piel…, que quemaste con fuego

al amarme..,

y flagelaste con látigo de hiel

al olvidarme..,

arde de nuevo, en diez mil infiernos,

nomás al recordarte…!

 

¡Pero… ya no sé lo que digo!!,

¡Si por soñar contigo,  te imploro 

y siento mi sangre encendida…!

¿Que será el tenerte prendida..?

 

¡Vaya decoro conmigo!

 

¡Pues con descaro mendigo,

te lloro y deshojo, …tan siquiera…,

un travieso beso como amigo…!

o una caricia de tu pícara mirada,

aunque sea.. de reojo!

 

 

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Llegaste tú


… Llegaste tú

Víctor Alejandro Cabrero González

Marzo 2017

Tijuana, B. C.

 

En medio del sopor del automatismo de mis días,

cuando mi alma se encontraba hastiada

por transitar toda una vida por desiertos 

sin recompensa acaudalada, 

sin agua, sin sombra, sin oasis cierto,

 
*
Cuando me atavié apenas de mi heráldica nobleza

Y me despojé de armadura, yelmo, espada y escudo,

Asomaste tú.

 

Cuando desistí de rescatar secuestradas princesas, 

y abandoné, de plano, en lejanas y exóticas tierras,

las feligresas cruzadas justicieras.

Brotaste tú.

 

Cuando me creía al final del torneo de mi vida,

y me disponía sólo a recordar gloriosas ofensivas,

Te mostraste tú.

 

Cuando yo imaginaba que el encanto

de mi efímera existencia 

había tocado a su fin. En ese tanto,

sin quererlo, Janeth mía, sin pretenderlo,

te insinuaste tú.



En mi desierto quijotesco

asomas tú a mi vida, 

cruzas como ráfaga de viento, 

floreces como un oasis, 

brotas como agua clara, 

eres bocanada de aire fresco.

 

Rejuveneces mi alma, niña,

revives mis sueños plenos de fantasías,

coloreas mis ilusiones en toda mi campiña,

y me concedes momentos de locuras y alegrías.

 

Y llegaste tú . . .

a comenzar el tiempo, un nuevo tiempo…

y a rodearme de los más sublimes sentimientos.

A Gloria


A GLORIA (podrías ser tú)

de Salvador Diaz Miron

No intentes convencerme de torpeza
con los delirios de tu mente loca:
mi razón es al par luz y firmeza,
firmeza y luz como el cristal de roca.

Semejante al nocturno peregrino,
mi esperanza inmortal no mira el suelo;
no viendo más que sombra en el camino,
sólo contempla el esplendor del cielo.

Vanas son las imágenes que entraña
tu espíritu infantil, santuario oscuro.
Tu numen, como el oro en la montaña,
es virginal y, por lo mismo, impuro.

A través de este vórtice que crispa,
y ávido de brillar, vuelo o me arrastro,
oruga enamorada de una chispa
o águila seducida por un astro.

Inútil es que con tenaz murmullo
exageres el lance en que me enredo:
yo soy altivo, y el que alienta orgullo
lleva un broquel impenetrable al miedo.

Fiando en el instinto que me empuja,
desprecio los peligros que señalas.
«El ave canta aunque la rama cruja,
como que sabe lo que son sus alas».

Erguido bajo el golpe en la porfía,
me siento superior a la victoria.
Tengo fe en mí; la adversidad podría,
quitarme el triunfo, pero no la gloria.

¡Deja que me persigan los abyectos!
¡Quiero atraer la envidia aunque me abrume!
La flor en que se posan los insectos
es rica de matiz y de perfume.

El mal es el teatro en cuyo foro
la virtud, esa trágica, descuella;
es la sibila de palabra de oro,
la sombra que hace resaltar la estrella.

¡Alumbrar es arder! ¡Estro encendido
será el fuego voraz que me consuma!
La perla brota del molusco herido
y Venus nace de la amarga espuma.

Los claros timbres de que estoy ufano
han de salir de la calumnia ilesos.
Hay plumajes que cruzan el pantano
y no se manchan… ¡Mi plumaje es de esos!

¡Fuerza es que sufra mi pasión! La palma
crece en la orilla que el oleaje azota.
El mérito es el náufrago del alma:
vivo, se hunde; pero muerto, ¡flota!

¡Depón el ceño y que tu voz me arrulle!
¡Consuela el corazón del que te ama!
Dios dijo al agua del torrente: ¡bulle!;
y al lirio de la margen: ¡embalsama!

¡Confórmate, mujer! Hemos venido
a este valle de lágrimas que abate,
tú, como la paloma, para el nido,
y yo, como el león, para el combate.